grita por el socorro de algún príncipe de cuento
busca sin éxito la salida de la dependencia
cadenas interminables de la mujer moderna.
Una dama reconocida en una casa encantada
llora por el abandono de su dictador
recorre la soledad con amargura
saborea la libertad con asco y temor.
Una adolescente elocuente y algo disparatada
piensa en el tiempo que aun no ha perdido
alejando las opiniones del tumulto
indaga sobre sus posibilidades sin que un hombre la rodee
preguntándose porqué siquiera tiene que indagar sobre esa posibilidad
tristemente sonríe
porque sabe que de las cadenas de la dependencia el humano aún no ha podido escapar
y no se ve como la primera excepción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta si te gustó. Si no te gustó, con más razón aún.