El pelo lacio, negro y brillante,
parece una cascada de estrellas en la noche,
un río de universo que cae tras su espalda,
va de lado a lado,
presume de que lleva una constelación en su cabeza
y pone más de una cabeza en las nubes.
Ojos negros, tiernos, desafiantes,
con una mirada te enamora
o te odia.
Fácil no es que esos ojos te miren
pero cuando te miran,
no vas a querer que dejen de hacerlo.
Se muerde el labio,
¡como pone a mi corazón cuando se muerde el labio!
es traviesa, coqueta,
juega conmigo,
dile que jamás pare.
¡Me tiene loca!
la miro, me mira, nos vimos
y ahí termina mi cordura.
Sólo quiero que sepas que te quiero
y que con tu meneo empujaste mi cordura hasta el sol
y aquí en la tierra sólo queda esta chalada por tu amor.