martes, 17 de noviembre de 2015

Karma

Las cotidianidades de la vida nunca son lo suficientemente importantes para interesarme, casi nadie es testigo de mi sonrisas, casi nadie siente un caluroso abrazo de mi parte, nadie es dueño de mi corazón... Y ¿quién te crees tú al rechazar todo ello? Al tiempo entregarte lo más preciado para mí y simplemente desecharlo como si fuera mierda sin valor. Si, ¡estoy enojada! Si tú le entregaras todo a una persona y a ella no le importará también lo estarías, tranquilas, lo sentirás, porque el karma sí que existe. 

Lo triste es que gracias ti ahora no confiaré en volver a entregar aquello de mi, ese personaje lleno de amor que vive en mi interior segurá ahí, encerrado, encarcelado, ni yo soy digna de portarlo. 

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