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martes, 14 de junio de 2016

No sé porqué... Pero la amo (relato)

- Hoy será un gran día - dije con una sonrisa de oreja a oreja, cumplíamos un año de estar juntas, un camino lleno de baches, pero las alegrías eran más grandes que las tristezas. 

Sara era una artista recluida en este mundo, algo así como un alíen capaz de ver la felicidad en cualquier cosa que cualquier persona considerada normal consideraría horripilante. Sus compradores, o "fans" amaban eso de ella, por eso, desde muy joven ya era considerada una de las artistas más grandes en Europa. Yo realmente hasta conocerla nunca había pisado una galería de arte, hasta recuerdo la cara extraña que me hizo cuando le pregunté con real curiosidad en qué trabajaba. Oh, y esa cara de enojo cuando le dije que si vivía del arte o sólo era un pasatiempo, no conoces todos los días a alguien que hacer lo que le gusta le dé de vivir. 

Yo trabajo en algo un poco contrario a lo suyo, una "triste oficinista" aunque de triste no tengo nada, amo mi trabajo y eso es algo que ella no logra entender. Somos "cuadriculados" y "siempre seguimos las reglas", lo que no entiende es que las sigo porque quiero. 

Aún así fue muy interesante ese primer café que nos tomamos, sentimos una conexión, amor a primera vista, como desees llamarlo. Tanto amor y tanta conexión que hoy después de un año quiero celebrarlo y puedo decir que el próximo querré igual... Y así todos los años ya que cada año seguro que mi amor será más grande que el anterior, y eso es como un asenso en al oficina... Algo que se debe celebrar. 

Pienso llevarla a el mismo café donde nos conocimos, no es lo más lujoso, pero conociéndola un lugar lujoso sólo buscará criticarlo, ojalá el café no le moleste, le suele molestar todo, así sea algo que ya conoce. 

¡Qué porqué no cambia! ¡Qué porqué cambia! Dios... Oh no, ¡hasta si mencionó a Dios! ¡A esa mujer parece que nada la hace feliz! Yo hago mi mejor esfuerzo, ya que aunque molesta... No sé porqué... Pero la amo. 


domingo, 24 de abril de 2016

Lo amaba tanto que no podía ni decirlo (relato corto)

¿Saben que es ese sentimiento de impotencia frente a un mundo que te vive juzgando? pues bien, ese era mi día a día cuando sus ojos se posaban en mi. No sabia que pensaba, sigo sin saberlo, ¿pero saben que? esas palabras que se cruzaran, esas opiniones que salieran de aquella hermosa mente eran lo que más me preocupaban... poco a poco se iba convirtiendo en mi todo.

Empecé a escribirle, carta tras carta a mano, en papel rosa (porque es mi favorito) y con un poco de perfume por si lo olía, quería dejar mi estampa por todo el papel... pero adivinen que pasó... nunca llego a leer ninguna de esas palabras. No, no porque fuera un cabrón y me ignorara, sino que nunca tuve el valor para decirle nada.

¡Que sentimiento más horrible ese de tener que guardar en lo más hondo de tu mente todo lo que sientes! cada carta escrita eran un nuevo alimento para el fuego. Y no un fuego metafórico (aunque también) sino uno real, ¡las quemaba todas! no sé que sería de nosotros si algo de eso se hubiera sabido, me gusta imaginar que hubiera sido hermoso, evadiendo la realidad, que con él no puedo ni podré estar.

lunes, 14 de marzo de 2016

No sé como no me di cuenta antes... te quiero (relato)

Empecemos con esto.

La noche cae, llego a tu casa con lagrimas en los ojos, tanto llanto me ha dejado la cara roja y me cuesta un poco respirar, me causa gracia recordar tu cara de asombro, y más que de asombro, de susto al verme así, frágil... rota. Como si de vida o muerte dependiera te abrazo, me aferro a ti ya que si no lo hago seguro me desmayo, eres mi única conexión con la realidad y más que realidad... felicidad.

Paso a tu casa y decides quedarte en silencio, un abrazo vale más que mil palabras. Decides prolongar nuestra muestra de afecto todo lo que yo lo necesite, ya que soy la rota aquí.

Decido apartarme, verte, tocarte y admirarte... ¿Cómo no me he dado cuenta antes?

Me acerco... y te beso. No sé cuanto duró, si fue bueno o malo, sólo se que todo lo que sentí no puede ser mentira, eres tú.

domingo, 6 de marzo de 2016

Nuestra obra maestra (relato)

Mi historia contigo empieza en esa galería, veo tu obra y la chica que has pintado es demasiado similar a mi para ser sólo una coincidencia. En sus ojos se puede ver mi desespero, su boca parece  que fuera a escupir de 10 a 20 maldiciones por minuto y su cabello:largo, negro  y abundante es una maraña de secretos que todos han intentado conocer pero ninguno se acercará a hacerlo.

Hay tantos colores en mi rostro, como un arco-iris y salen como lagrimas de mis ojos, son unos ojos calmados y tristes, nada parecidos a mi mirada actual, estoy estupefacta, ¿que carajos hago ahí?

No soy la única con esta mirada, todo los invitados poco a poco se acercan y me empiezan a preguntas si soy yo la modelo de este artista desconocido, mi nombre y el porqué este artista decidió pintarme a mi, teniendo fama de nunca elegir modelos para sus obras. Yo no sé que responder, porque ni siquiera yo lo sé, no sé cuando este artista me vio y decidió pintarme, no sé porqué no me lo dijo, no sé ni quien es la persona que decidió retratarme.

Las preguntas me empiezan a agobiar, y de pronto todos se callan. Una chica con una melena alborotada se hace frente a mi, su mirada refleja sorpresa y miedo al mismo tiempo, me toca la mejilla, el cabello  y me dice "c'est toi".

Desconcertada y gracias a que no sé nada de francés hago una expresión aún peor y decido irme al baño para ver  si aclaro un poco todo lo que acaba de pasar, veo que la chica decide seguirme pero estoy demasiado espantada para siquiera brindarle un poco de mi atención.

Llegando al baño la chica me dice ahora en español "eres tú", y yo algo enojada le pregunto "¿quien?"

- La de mi pintura - dice ella, le brillan los ojos, como si estuviera viendo su razón de ser

Yo sólo opto por soltarle un montón de barrabasadas diciendole que quien se creía para pintarme y porqué ni siquiera me pidió permiso.

- No sabía que existias, soñé con una morena en un campo, soñé que la pasábamos tan bien que sólo quise revivirlo en mi colección... - Me dijo, con la misma mirada, es sorprendente que después de todo lo que le dije siguiera mirnaodme de la misma forma.

-¿Toda?... ¿o sea que todo esto trata sobre mi? - Dije petrificada, no soy muy penosa, pero a cualquiera le daría miedo si una chica extraña pintara sobre ti.

- Sobre mi sueño, no sobre ti. - Dice algo indignada

- Puffff, soy yo la de tu sueño, o sea que si es sobre mi... Yo también soñé eso. - Y no era mentira, lo escribí todo en mi diario, hasta dibuje a esa maravillosa francesa que en mi sueño me traía tan loca.

Decidí mostrarle mi diario, así nos evitamos todo el explicar que sucedía y que tan vergonzoso es que esto estuviera pasando. De pronto llaman al baño, creo que es el representante de la muchacha, sale y habla con él, vuelve y me dice:

- ¿Vamos a por un café?

- Vale.- Sólo atiné a decir eso... y así empezó todo.

lunes, 4 de enero de 2016

Una apuesta (relato) #1

Todo empezó como  una simple apuesta, no podemos terminar el curso sin tener pareja dijeron mis amigos, y como  nada me importaba, acepté. Era sólo un reto, me encantaban los retos y sabía que esté lo podía superar con facilidad, o eso pensaba.

Intenté ligar con muchas chicas, pero me acusaban de insensible y egocéntrico, así que nada llego a mayores. Entonces decidí cambiar, decidí explorar mi lado sensible, claro, de una forma falsa para conseguir ligue rápido. 

Habían muchas formas de hacerlo, muchos clubs maricas a los cuales entrar, pero me decidí por el coro, era lo menos marica y además no tengo mala vos, además había visto una rubia que creo es de ahí, y estaba tan buena que por ella no me lamentaría ser un hipócrita. 

Me inscribí, canté, pero no a todos les gustó, no fui la gran cosa como pensaría que sería, hasta podría decir que me gané más burlas que alabanzas, aunque sinceramente me da igual, podría intentar en otro club. 

Cuando pensaba irme para no volver, llegó ella, me saludó y me animó a que no me fuera, que con el tiempo mejoraría... Nadie nunca había hecho eso, animarme... sentir apoyo  no es normal para mi, y que ella me lo diera se sintió raro... pero raro lindo, como si algo por dentro de mi se llenara con sus palabras y eso hiciera que mi sonrisa saltara. Fui capaz, a pesar de mi sorpresa, preguntarle su nombre... Avalanna... ese sería el  nombre que cambiaría mi vida. 
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No sé si esto se quedará en un simple relato, o irá más lejos, ya lo veré según guste. 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Mi hogar (relato corto)

Relato sacado de mi "libro" en wattpad: Dando un vistazo al pasado

Su beso fue tan repentino, tan espontáneo, pero es el que más me ha gustado...

Hemos sido una pareja de charlas por chat, de mails y para hacerlo más especial algunas postales de los lugares que ambos hemos visitado. Somos una pareja independiente, cada uno por su lado, viajando y conociendo sin besos en meses ni intimidad en lo absoluto, y a esto le llamo amor.

Siempre me dijo que yo era la única, que como yo ninguna, y yo sentía lo mismo por él... No necesario amor, sino algo más libre, sin necesidad de títulos ni ambiciones mutuas, dos personas que solamente amaron conocerse. 

Lo único que llevo de él es un collar, una piedra preciosa, preciosa no cara, que por alguna razón me hace sentir completa. 

Me dice que no necesitamos vernos para amarnos, el amor más puro es aquel que no necesita ser físico, más que una unión sexual, es sentimental. 

Llegando a el hogar. 

Nos vemos cada medio año, pactamos un lugar y una hora y nos desatrazamos de nuestros viajes, nos contamos todo luego caminamos, admirando como nuestros sentimientos van más allá de lo fisico... Pero esta vez fue diferente... Nunca llegó.

Lo espere dos días, fui al mismo lugar y no apareció. Y al tercero llegó alguien más, un joven de cabello lacio, más bello que el mío en muchos aspectos, algo delgado y con unos ojos soñadores, le pregunté si conocía el amor... Y me dijo que lo estaba viendo. 

No entendí muy bien y rei, es muy gracioso ya que mi amor es otro, pero aún así le segui el juego, reimos y cada vez nos acercamos más... Me tomó por la espalda y me besó.  

Su beso fue tan repentino, tan espontáneo, pero es el que más me ha gustado...

Después de ese día, cada día que pasaba nos volvíamos a encontrar, y nos volvíamos a besar... Era como una adicción... Si lo sé, tengo a mi amor, pero el era algo más profundo, era algo mejor, era algo que me complementaba... Algo que no quería dejar.

En él encontre el hogar que siempre había buscado, alguien que me desee, el amor se demuestra de todas las formas y todos los aspectos, él me enseñó eso. 

Hoy en día es mi hogar, mi familia, mi aventura y más importante, mi verdadero amor.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Rosalba y el coronel (relato corto)

Extraído de uno de mis "libros" de Wattpad: Dando un vistazo al pasado. 

El coronel Alvarez conoce el amor, pero este no lo conoce a él. 

No todos los días se despierta como ese día se despertó el coronel, con una sonrisa de oreja a oreja y con una belleza que ningún hombre de su edad siquiera pensaría, ese día todos lo miraban por la calle y le saludaban, una hermosa dama le regala hasta un alago sobre su porte y elegancia, el coronel no tenía precendentes, después de llegar de la guerra su belleza se intensificó, la guerra se perdió pero para él fue como si algo en si hubiera ganado, pero aún no sabía que. 

Rosalba no tuvo la mejor mañana, hacia mucho sol y entraba por la cortina, ella odiaba levantarse y más si era para seguir viviendo. Rosalba, una chica que para su edad se veía más vieja, un poco enojona y ni una obscenidad de un albañil atraía, y no porque fuera fea, sino porque su aura negativa no dejaba que su belleza se mostrara. Rosalba se creía una mujer que no hacia gran cosa, sabía hacer quiaseres del hogar y se había graudado de ingeniería hace poco, pero para ella eso no era gran cosa, nada era gran cosa. 

El coronel a pesar de no haber terminado la secundaria, se sentía dichoso con su estilo de vida, después de retiro pronto del ejército por su lesión, se dedicó con su pensión a ayudar a las personas que lo necesitara, sin restricción de nada, con tal de convertir el dinero en felicidad, era capaz de todo. 

Rosalba se dirigía al trabajo, luego al gimnasio y volvía a su casa a ver una serie que la alejaba un poco de la realidad en la que se encontraba, Rosalba quería ser feliz, pero para ella su salario elevado no podía hacer nada para elevar sus mejillas en una sonrisa. 

El coronel conocía a alguien, alguien que lo volvía loco, que quería hacer de esa persona una persona feliz a cuesta de todo. 

Rosalba sabía de alguien, que la felicidad le rebosaba, como con ella, los celos lo hacían. 

El coronel toca su puerta, nervioso ese día, primer día que le hablaría. 

Alguien toca en la puerta de Rosalba, ella algo atonita se levanta rápido, luego sería un vendedor ambulante o alguien pidiendo limosna. 

El coronel no para de moverse y de pensar una y otra vez que iba a hacer, una mujer tan bella merecía la mejor invitación que él podría ingeniarse. 

Rosalba abre. 


A sus 25 años de casados, se sientan juntos en aquel sillón que Rosalba ocupaba para ver sus series, preparan todo lo necesario y se dirigen juntos a las fundaciones del poblado para contribuir tanto con la sonrisa de los ayudados, como con la suya.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Frío (Relato corto)

Una corriente que recorre desde la punta de mis dedos hasta lo más ondo de mi alma, un amanecer oscuro y un grito sordo. Me despierto a tu lado, te observo... Esos pequeños ojos grises que ahora están cerrados, tu larga melena oscura, despeinada y enredada, que recorre como un ejército toda tu espalda, esa cintura ancha, perfecta para los mejores abrazos. Tu boca, con los labios partidos por el clima, que besos más buenos que me han dado, tus manos más grandes que las mías, frías pero tan calidas, como tú. 

Te levantas y me miras, no sabes si reír o gritarme, es tu duda existencial diaria. Te saludo con un beso en la mejilla, la cual se sonroja al instante, nunca había estado tan feliz de ver tanta sangre junta en un punto específico. 

Te enojan mis pensamientos científicos, que todo lo relacione con el laboratorio, pero. ¿qué mejor descubrimiento que la felicidad que puede traer el amar a alguien? Si soy científica es por tu enfermedad, a la cual he descubierto que tú misma eres la cura. 

Optas por besarme, me acaricias el cabello, un buenos días que pondrá en mi cara una sonrisa para toda la jornada, y te levantas, o lo intentas, porque te interrumpo y caemos en la cama. Te enojas y quieres que te suelte, pero no quiero que te vayas... Quiero embriagarme cada segundo con tus olores, quiero embucharme de tus besos, quiero expresarte todo lo que siento. 

Tengo miedo, no puedo negarlo, cuando encuentras la felicidad te vuelves egoísta, no quieres perderla, después de 32 años buscándola, este no será el momento en que se me escape. 

Me tranquilizas y me dices que por la tarde nos veremos, que nada malo pasará, pero ¿qué puede ser más malo que el hecho de que partas? Claro, el que no vuelvas. 

Pero sé que volverás, tengo fe en ti, porque sé que tú también la tienes en mi.