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lunes, 30 de noviembre de 2015

Sus besos (relato corto)

— Holly, tengo que decirte algo. — dije mientas me sentaba al lado de ella, me miró sorprendida y asustada a la vez, aunque yo era la que estaba temblando. 

— ¿Qué pasó Dani? — veía como poco a poco se iba alterando, ella tenía problemas de estrés y yo no quería generarle más, así que rápidamente le dije que nada malo había pasado, que era algo personal. 

— Va — note que aún no se calmaba — dime qué pasó ya pues. 

— ¿te acuerdas de Lorena? 

— ¿A la que querías meterle mano? — dijo enojada, no sé si bromeaba o si realmente lo estaba. 

— Si esa... Hice algo extraño con ella...
— sus ojos se dilatan, ira, me quiere golpear — no, no follamos Holly. — noto cómo se relaja — ella fue a mi cuarto, toco la puerta y pasó sin que yo le dejara, me estaba cambiando la ropa sucia por el barro y apenas me vio dijo que había escuchado el rumor de que yo quería acostarme con ella, no sé quién le dijo, pero es evidente, es guapísima y yo hace mucho no tengo relaciones... 

Después de una pausa, esperando a ver si reaccionaba, seguí. 

— Yo le dije, que sí, que lo había dicho, que lo sentía por tratarla como a una cualquiera diciendo que podía acostarme con ella... Y apenas dije eso se abalanzó hacia mí y me besó desenfrenadamente, ya que no tenía mucha ropa no le fue difícil llegar a mis partes más íntimas... Y la detuve. 

Holly abrió los ojos, y casi se hecha a reír, pero se detuvo y me preguntó el por qué. 

— Eso es lo que me extraña Holly... No sé por qué... Le dije que se detuviera, que se valorará, que con ella no me iba a acostar, por más buena que estuviera yo quería algo más serio... Con alguien que realmente quiera de verdad. 

— ¿Y qué hizó? — me pregunto entre risas. 

— Me cacheteo, me dijo que yo era una mierda, que madurara y se fue. 

Holly se hecho a reír, me encanta cuando ríe. 

No aguante un minuto más y la besé. Fue un beso corto, pero sentí más en esos segundos que sus labios rodaron los míos, que con esos desenfrenados de Lorena. 

En ese momento entendí, yo no quiero a Lorena, quiero a Holly. 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Amores prohibidos (relato corto)

Relato sacado de mi "libro" de Wattpad: Dando un vistazo al pasado. 

- Susana te amo. - le dije por fin, le dije joder, se lo dije. 

Me gustaba ir todas las mañanas caminando al instituto, me gustaba ver como amanecia con cada paso que daba, era lindo observar como los animales se levantaban, las flores se abrían y como todos con un poco de sueño son un poco más amables de lo habitual. 

Siempre iba caminando por las mismas 5 cuadras, por donde siempre veía lo mismo, y me encantaba. El perro del señor Gonzales, la tienda de Doña Juana, el puesto de arepas clandestino que estaba en la 3ra cuadra, donde desayunaba habitualmente. Nunca fui de esas chicas que de salían de la rutina y probaban cosas nuevas, siempre me gustó lo seguro. Y era lo mismo con mis relaciones. 

Juré amarla eternamente, lo juré, pero hasta al amor lo visita la muerte. 

Un grupo de amigas normal, ni muy cercanas, pero tampoco estoy sola. Una relación familiar normal, familia estándar, notas promedio, todo lo más normal posible. 

Amarla era lo más normal que tenía, para mi era como respirar. 

Cuando la graduación se hacerca, y tienes que decirle adiós a toda aquella vida tan cotidiana que has construido, te desconcierta, ¿que hacer? ¿cómo volveré a construir todo esto? ¿Podré? 

Como podría dejarla, no puedo dejarla, ella es mi todo, labios como los suyos nunca volveré a tocar. 

Era hora de irme, y mi mejor amiga Susana también, ella pensaba dejar la ciudad para encontrar mejores opciones universitarias, y yo, prefiero lo habitual. 

- Susana te amo.- le dije por fin, se lo dije joder, se lo dije. 

- Te habias tardado... - me respondió, bajando la mirada y con una sonrisa melancólica en los labios.

- Lo... lo siento... ya me conoces, esto no era lo habitual para mi. - dije, intentando mejorar las cosas... Algo que no funcionó al parecer. 

- La única que te lo estaba prohibiendo, eras tu misma. - me dijo con ira, odio, claro... yo también me odio por esto. - Si fueras más arriesgada, si salieras de tu zona de confort, si te dejaras llevar, si dejaras de pensar en el "que dirán", todo sería diferente. - dijo, seguido me dio la espalda... Y nunca volvió. 

10 años después sigo en lo mismo, porque si no me arriesgué por ella, no lo haré por nadie. 

¿Estaré haciendo lo correcto?

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Frío (Relato corto)

Una corriente que recorre desde la punta de mis dedos hasta lo más ondo de mi alma, un amanecer oscuro y un grito sordo. Me despierto a tu lado, te observo... Esos pequeños ojos grises que ahora están cerrados, tu larga melena oscura, despeinada y enredada, que recorre como un ejército toda tu espalda, esa cintura ancha, perfecta para los mejores abrazos. Tu boca, con los labios partidos por el clima, que besos más buenos que me han dado, tus manos más grandes que las mías, frías pero tan calidas, como tú. 

Te levantas y me miras, no sabes si reír o gritarme, es tu duda existencial diaria. Te saludo con un beso en la mejilla, la cual se sonroja al instante, nunca había estado tan feliz de ver tanta sangre junta en un punto específico. 

Te enojan mis pensamientos científicos, que todo lo relacione con el laboratorio, pero. ¿qué mejor descubrimiento que la felicidad que puede traer el amar a alguien? Si soy científica es por tu enfermedad, a la cual he descubierto que tú misma eres la cura. 

Optas por besarme, me acaricias el cabello, un buenos días que pondrá en mi cara una sonrisa para toda la jornada, y te levantas, o lo intentas, porque te interrumpo y caemos en la cama. Te enojas y quieres que te suelte, pero no quiero que te vayas... Quiero embriagarme cada segundo con tus olores, quiero embucharme de tus besos, quiero expresarte todo lo que siento. 

Tengo miedo, no puedo negarlo, cuando encuentras la felicidad te vuelves egoísta, no quieres perderla, después de 32 años buscándola, este no será el momento en que se me escape. 

Me tranquilizas y me dices que por la tarde nos veremos, que nada malo pasará, pero ¿qué puede ser más malo que el hecho de que partas? Claro, el que no vuelvas. 

Pero sé que volverás, tengo fe en ti, porque sé que tú también la tienes en mi.